Reseña Historica

De los pueblos indígenas para Colombia y el mundo.

Coca Nasa nace en un momento coyuntural de Colombia, en los tiempos de las fumigaciones por vía aérea con glifosato, las marchas cocaleras del Putumayo y todo el sur del país en contra de la iniciativa entre el Estado colombiano y Estados Unidos, y la búsqueda de soluciones frente a esta problemática, es decir, en el marco temporal del Plan Colombia.

Nuestra empresa, que en aquel entonces no estaba constituida como hoy día, sino que era una propuesta de Fabiola Piñacué y su resguardo indígena de Calderas, en TierradentroCauca, se hizo presente en este panorama nacional como herederos defensores de la sagrada hoja de coca. Su objetivo era claro, desatanizar la hoja, preservar su cultura y tradición étnica estrechamente ligada al uso de esta planta como alimento, medicina, cosmovisión, rito y economía sostenible, entre otros. Nuestra motivación hoy día sigue siendo la misma.

Fabiola vendía aromática de coca en un termo que llevaba a su universidad en Bogotá, así comenzaron a sentirse los primeros vientos de lo que más tarde llegaría a ser Coca Nasa.

Comenzamos con la idea de entregar de nosotros como pueblo indígena a toda Colombia, la Aromática de Coca en su estado natural; entonces empezaron los inconvenientes: El desconocimiento de la gente en torno a esta planta endémica de los andes, y el esfuerzo del Estado colombiano para opacarnos y mancillar nuestro emprendimiento, por medio de distintos entes reguladores como lo es el INVIMA, además de las entidades internacionales.

Llegado el año 2002 se hace constancia en el Diario Oficial 45.029 de que se expide el registro de las Aromáticas y se consigna el permiso para el uso de la hoja de Coca. ¡Dimos un paso firme hacia adelante con nuestro proyecto!

Luego nos propusimos impulsar toda una línea alimenticia y cosmética cuyo ingrediente fundamental era y sigue siendo nuestra sagrada hoja de Coca. Conseguimos los permisos y registros en concertación con las autoridades sanitarias correspondientes y esta resolución también fue publicada en el Diario Oficial 45.854 de 2005. Entre estos productos figuraban nuestra bebida hidratante Coca Sek, alimentos de panadería, el gel de uso tópico Coca Cure, el vino que lleva por nombre Coca Beka, la pasta dental y el jabón.

En el año 2006 nosotros, Coca Nasa, nos vimos en la mira de uno de los monstruos capitalistas más fuertes del mundo: The Coca-Cola Company. Esta multinacional interpuso una demanda contra nosotros a raíz de nuestra bebida gaseosa Coca Sek, en la cual reclamaban los derechos de propiedad sobre la palabra Coca, pero, es claro que esta palabra está arraigada a nuestras culturas indígenas desde hace miles de años y no al sinnúmero de botellas nocivas que ellos hayan vendido hasta el sol de hoy, así que al haber un dueño exclusivo de este término, somos nosotros los grupos étnicos de la región andina.

Entrado el año 2010, Fabiola Piñacué fue arrestada en Neiva por poseer unos bultos de Hoja de Coca tostada. Todo se resolvió en que la Hoja debía ser entregada de vuelta a su dueña y que habrían de dejarla en libertad, pues no estaba incurriendo en delito alguno. La hoja de Coca tostada no sirve como insumo para fabricar clorhidrato de cocaína; es materia prima para nuestros productos. Lo grave de esta situación fue que el INVIMA luego del susodicho hecho lanzó una Alerta Sanitaria en donde prevenía sobre el consumo de productos realizados a base de hoja de coca y además promovía la discriminación de nuestras culturas aborígenes con el segundo párrafo, que decía: El cultivo y uso de plantas como la hoja de coca por parte de las comunidades indígenas, de acuerdo con los usos y prácticas derivadas de su tradición y cultura, están restringidos a sus resguardos y no se ha autorizado la producción ni el consumo de estos productos para el resto del territorio nacional, o al menos así lo asumimos nosotros como pueblo indígena porque ellos pretendían quitarnos la licencia de llevar nuestros productos al mercado convencional, común y corriente de los colombianos en sus ciudades.

Por otro lado, ese mismo año la Dirección Nacional de Estupefacientes financió y lanzó una campaña nacional muy ofensiva y reprochable que denotaba oscuras intenciones y crasa ignorancia; esta pregonaba: La coca, la marihuana y la amapola matan… no cultives la mata que mata.Por esto, emprendimos una acción de tutela protagonizada por Fabiola en la que pedíamos que retiraran esa campaña de los medios radiales, que era por donde sonaba con mucha frecuencia, porque, en general, estaban propagando una vil falacia y atentando contra la dignidad de nosotros como pueblos indígenas cuyo eje ritual y alimenticio es la sagrada hoja de coca, que cultivamos y usamos desde nuestros ancestros hasta llegar a la lucha de hoy por conservar nuestras raíces. No podíamos aceptar un oprobio de ese talante si desde su concepción iba en contra de nuestros ideales, los mismos con los que iniciamos Coca Nasa, cambiar el paradigma creado por terceros en torno a nuestra planta máxima.

En fin, conseguimos que esa campaña de mentiras y odio dejara de estar al aire en las emisoras, que no se escuchara más.

Respecto a la Alerta Sanitaria anteriormente mencionada, presentamos una acción de nulidad instaurada por Fabiola, con el fin de invalidar esa ficha jugada por el INVIMA y logramos derrumbarla; el Consejo de Estado por medio de la sala de lo Contencioso Administrativo, falló a favor de nosotros haciendo que esta entidad estatal no lograra desconocer la validez de nuestros Registros Sanitarios y se dejó muy claro que somos la primera y única empresa de alimentos a base de Hoja de Coca en Colombia que cuenta con permiso para uso de esta planta y Registro Sanitario en nuestros productos.

La lucha no ha sido fácil. Defender lo nuestro es un reto y una obligación para todos los que vemos lo desmemoriado que somos como país; un país en donde muchos no recuerdan que venimos de sangre aborigen y muchos de los que lo recuerdan se sienten más españoles que indígenas, otros quizás ni tengan muy claro que España arrasó con nosotros… Eso se puede ver a diario: En la cantidad de iglesias católicas por doquier construidas y visitadas con asiduidad, el habla del español como lengua oficial mientras muchos ignoran que existen más de sesenta lenguas en nuestro territorio nacional (como el nasa yuwe), en la desbordada ignorancia alrededor de nuestra base cultural, la sagrada hoja de coca.

Nosotros, Coca Nasa, vamos a seguir aquí presentes luchando y compartiendo con ustedes nuestra tradición indígena, esperamos que nos acojan con la sangre dispuesta.

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